Ángel Rivière

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RosaBlanca

Ángel Rivière nació un 16 de Junio, un jueves de Pentecostés, y ya desde muy pequeño sabía que había cosas que no hacía falta decirlas, hablarlas, porque bastaba con mirarse.

Ángel era luz y surcó la tierra como un haz de pensamientos, emociones, conocimientos y calor, mucho calor.
Tanto calor que abarcó a su familia: a su Inesa, a su Mario, a su Lucía, a su Inesita, y a su Pablo. Hoy también Etna y Lola. Y por supuesto, Merlín y Jasón, canes ellos, tan miembros de la familia como cualquiera, como también lo eran el Volvo, su maleta, su gabardina, las muñecas de Inés, Ahusín, Sally y Anne, o la madrileña Cuesta de Santo Domingo.

Tanto calor que abarcó a los estudiantes, a los compañeros de trabajo, a los psicólogos, logopedas, maestros y profesionales que les bastaba con hablar con él unos minutos para saber que tenían qué hacer.

A los cientos de padres y madres de sus queridos niños con autismo, y a sus niños con autismo, con los que creaba canales de comunicación y adivinaba su sentir, su dolor, sus alegrías y mejor manera de comprenderles.

Ángel fue el Maestro, el impulsor y el alma de tantas Asociaciones y Agrupamientos de los años setenta y posteriores. Llenaba los Salones de Actos, con su palabra unía y conmovía a los presentes. Nos daba líneas de trabajo, construía el porvenir.

Cuando Ángel una primavera del año 2000 se fue, a muchos se nos fue la luz. Se fue la luz en casa, alrededor de los niños, en el día a día en el trabajo, sobre todo en nuestro corazón. Fue muy difícil acostumbrarse a su ausencia, y aún hoy le seguimos haciendo preguntas y pensando que nos diría él ante determinadas situaciones, antes determinados niños, ante determinados momentos.

Ángel siempre está presente en el trabajo de los profesionales del Centro "Gaspar Hauser" y en el de las familias de APNAB. Y estamos seguros que ante este material recopilado y creado para las familias con autismo, y como todos nuestros materiales audiovisuales, dedicados a él, sonreiría, lo miraría, nos miraría, y nos emplazaría hacia el próximo proyecto.

Así era Ángel, un ángel creador de caminos, puentes, catedrales y algún que otro puerto con su faro incluido.

Los profesionales y las familias de APNAB/Gaspar Hauser en agradecimiento a Ángel Rivière.

Angel Riviere

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